Xabier Cabezón - licencia CC-BY-NC-SA

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Ferrería de Olaberria

 

 

Tipo

Ferrería hidráulica.


Nombre

Significa literalmente la ferrería nueva.

En un principio aparecía como OLABERRIA. Desde la reconstrucción de 1579 se le conoció también como IGUERIBIA, con diversas variantes para este nombre (IERIBIA, YERIBIA, YGUERIVIA) y como OLABERRIA IGUERIBIA (o sus variantes). Cerca de Olaberria existió el topónimo Iguerabide.

El nombre de Olaberria para una ferrería no es nada original. En Gipuzkoa hubo también ferrerías de Olaberria (Olaberri) en Aia, Azpeitia, Hernani, Irun, Legazpi, Oiartzun y Zegama; también la de Areso (en el Leitzaran) disfrutaba de este original nombre.


Situación

Caserío Olaberri:
Long. 2º 00' 44,6" W. Lat. 43º 12' 01,1" N. Alt. 71m. (Hoja 64-53)
X. 580.240. Y. 4.783.620. Z. 71. (ED50 zona 30T)

Término municipal de Andoain, Gipuzkoa.

Río Leitzaran, orilla derecha, a 3,3 km de la desembocadura. A 100 m al N del arroyo Katalan-soro.


Acceso

Desde Andoain, por el antiguo ferrocarril o por carretera, se llega hasta Otegieta (parque recreativo); desde aquí se continúa por pista hasta el lugar que ocuparon las instalaciones de la piscifactoría Truchas Erreka.

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Restos actuales

La ferrería cuyos restos hemos conocido es la construida en el lugar denominado Igeribia (Igueribia, Ieribia, Yeribia, Yguerivia...). Existe la posibilidad de que hasta 1579 se encontrase en otro lugar diferente.

Presa de madera:

La presa de la ferrería de Olaberria fue de madera hasta 1742 aproximadamente.

Los restos que conocemos hoy día son probablemente los de su última construcción, y se encuentran a unos 50 metros aguas abajo de la presa de la central de Olaberria (Laborde). Son visibles debido a la demolición de la presa de la central de Otita (posteriormente de Truchas Erreka) en 2015 y la consecuente desaparición del embalse que los cubría.

Se conservan dos estructuras, una básicamente de mortero y troncos, y otra de madera.

Estructura de mortero

Actualmente es visible la parte derecha de la estructura, con una longitud de 10 metros, aunque bajo el agua se aprecia su continuación hacia la orilla izquierda. Es recta, y tiene una inclinación de unos 40º con respecto al eje de la corriente.

Antigua presa de la ferrería de Olaberria.
Vista general de la estructura de mortero. A la izquierda, la presa de la central. Foto: Xabier Cabezón (2016)

Tiene una altura que en la parte conservada no supera un metro, y una anchura de 50 cm (en algunos puntos se alcanzan los 60). Periódicamente tiene unos refuerzos consistentes en un madero vertical clavado en el suelo (entre 25 y 40 cm de diámetro) por la cara interior de la presa, y otro inclinado por el frente o cara exterior que sujeta al anterior a modo de contrafuerte (de unos 20 cm de diámetro). Quedan 4 maderos verticales (con separaciones entre 1,8 y 2,7 metros) y dos inclinados.

La estructura está construida con un mortero negruzco El agregado se compone básicamente de escorias de ferrería picadas de tamaño grava, mientras que el aglomerante está hecho con cal viva y polvo de mineral quemado (para proporcionar una buena impermeabilización).

A 2,5 metros del extremo derecho de la presa hay otra pared, inclinada 30º con respecto a la presa. Tiene 5,5 metros de largo (luego se entierra en la orilla) y de 45 a 70 cm de anchura. Corresponde a la toma de aguas e inicio del canal de derivación. Esta pared está hecha con un mortero similar al de la presa.

Maderos que sujetan la presa de hormigón.
Maderos de la presa de hormigón. Foto: Xabier Cabezón (2016)

Estructura de madera

A 6 metros aguas arriba de la estructura de mortero sobresalen del suelo unas tablas, restos de una estructura de madera. Hoy día se conservan tres pequeños grupos de tablas. El de más a la derecha tiene 70 cm de largo y sólo asoma 22 cm en la arena; las tablas están casi verticales. El siguiente grupo (situado a metro y medio del anterior) tiene cuatro tablas algo más gruesas, a lo largo de 78 cm, y la parte visible tiene 35 cm de largo. A dos metros a la izquierda hay un tercer grupo de tablas, informes y estropeadas, en una longitud de metro y medio.

Entre las dos estructuras, pero más próximos a la de madera, hay varios maderos que por su forma (alguna cara plana) son también atribuibles a la presa. Su tamaño oscila entre 1 y 7 metros de largo, y anchuras de 15 a 25 cm. Algunos están sumergidos, mientras que otros quedan fuera del agua cuando el río tiene poco caudal. Destaca un tronco de 2 metros de largo, que en su parte central tiene un pequeño rebaje y un hierro clavado (20x24 mm de sección y 80 mm fuera del tronco).

Estructura general:

La hipótesis más probable es que ambas estructuras formaron parte de la misma presa. En este caso la construcción de mortero serviría de cimentación de la cara exterior de la presa, formada además por los gruesos maderos y más tablazón que ha desaparecido. La estructura de tablas formaría parte de una rampa de madera que cubriría la cara interior de la presa (ver la foto de la presa de madera de la ferrería de Urto). El conjunto estaría relleno de piedras, grava, etc.

Otra hipótesis es que se trate de los restos de dos presas diferentes, en cuyo caso puede presumirse que la que sólo tiene madera fuese más antigua.

Presa de piedra:

Hacia 1742 se había construido una presa nueva de piedra, en sustitución de la de madera; en 1752 se cubrió con losas su coronación. En 1762 se reconstruyó la presa.

Existe la posibilidad de que la presa de piedra de la central de Otita (luego aprovechada por Truchas Erreka) fuese la misma presa de la ferrería de Olaberria (con las modificaciones pertinentes), pero no lo he podido comprobar.

Tablas de la antigua presa de la ferrería de Olaberria.
Tablas de la presa primitiva de madera. Foto: Xabier Cabezón (2016)

Canal:

El canal de derivación (cuyo arranque estaba en la pared citada más arriba) medía en total 330 metros, de los que los primeros 200 iba por la orilla. A 150 metros de la presa se ubicaba la presa de la central de Otita (quizá construida aprovechando la presa de piedra de la ferrería), que aprovechó el canal de Olaberria (prolongándolo por el extremo opuesto). El tramo de canal entre las dos presas ahora está cubierto por tierra y piedras, mientras que el resto del canal (el que fue aprovechado por la central) ha sido rellenado en 2015, utilizándose como camino.

Unos metros al N de la presa de Otita Burdina Taldea ha localizado en 2016 restos del muro del canal de la ferrería, construido con el mismo mortero negro que la presa.

Anteparas:

Hasta 1781 el depósito de las anteparas era de madera, y estaba sustentado por muros de mampostería con arcos de sillería. En 1782 se reconstruyeron, con el depósito también de piedra.

Fábrica:

La ferrería mayor estaba adosada al caserío, con una pared medianera común y bajo el mismo tejado. Pegando a la ferrería mayor había una ferrería menor, que llegó a tener dos martinetes, uno de ellos de labrar cobre.

No queda ningún vestigio de las anteparas ni de la fábrica. Así sucedía ya en 1977, antes de comenzar las obras de la piscifactoría ("Truchas Erreka") existente en el lugar. En cualquier caso se encontraban junto al caserío.

Caserío:

Hasta 2004 se conservaba el caserío OLABERRI, que fue vivienda de la ferrería. El caserío tenía dos plantas y ganbara, y era de mampostería. El caserío quedó gravemente dañado por un incendio en 2004, y sus pocos restos aún han mermado más con las inundaciones de febrero de 2015 y la remodelación de la zona en 2016.

Junto a él existía otra vivienda (OLAETXE), también de mucha antigüedad. Desapareció hacia 1980, probablemente en relación con la construcción de la piscifactoría.


La parte de madera en primer término, y la de mortero detrás, ya en el agua. Foto: Xabier Cabezón (2017)


Notas históricas

El 8-X-1468 Enrique IV concedió los derechos de albalá y diezmo viejo de varias ferrerías a Martín de Alquiza, vecino de Arnani [sic]. Posteriormente éste renunció en favor de Nicolás de Guevara, al que se los dieron los Reyes Católicos. Aparecen Barrenola, Esquilto, Mustar y Olaberria en el Leyçaran.

En noviembre de 1571 estaba arrendada a Esteban de Galardi, el cual era también arrendador de la Ferrería de Amasaola.

Hacia 1579 parece que la ferrería de "Olaberria Ieribia" fue reconstruida (por su propietario, la villa de Andoain). La reconstrucción la llevó a cabo Juan de Egúzquiza, y el 5-II-1580 los maestros carpinteros Domingo de Lagarbarrena (Aduna) y Martín de Arbiza (Sorabilla) examinaron las obras de carpintería de "Yeribia". Para cubrir la deuda con Egúzquiza Andoain le arrendó la maquilla (un impuesto) de sus molinos, hipotecándolos por 16 años. El hecho de que hasta esta fecha la ferrería fuese conocida sólo como Olaberria, y a partir de ella apareciese Igeribia de forma casi sistemática, haría pensar en una mudanza de lugar y no sólo una reconstrucción.

En 1596 vemos que Martín de Egúzquiza (hijo del difunto Juanes) seguía reclamado una deuda de 3000 ducados, a lo que el concejo se oponía aduciendo que se había aprovechado muchos años de la ferrería de "Herivia" y montes jarales, así como de la renta de los molinos de la villa.

El concejo de Andoain arrendó la ferrería de Yeribia en 1632 a Juan López de Anbulodi (vecino de Hernani). Había "herrería mayor y menor [martinete]". Se hicieron diversas reparaciones.

En 1636 la Villa hipotecó junto con otros bienes "...la ferrería de Yeribia y sus martinetes, montes...". En 1648 se hicieron diversas reparaciones.

En 1684 vemos como ferrón a Juan de Berrozpe.

En 1690 se menciona la ferrería de "Olaverría Yguerivia, qu'es propia de la dicha villa". Su ferrón en 1693, Juan de Echagoien, mandó hacer todo género de herramientas para un martinete que se había fabricado en la herrería menor.

Miguel de Arze (Andoain) fue su ferrón entre 1696 y 1702.

Cara exterior de la presa de Otita
Cara exterior de la presa de Otita, ya desaparecida. Foto: Xabier Cabezón (2013)

Entre 1702 y 1707 el arriendo de la ferrería lo tuvieron los Pedro Lapeira padre e hijo ("mayor" y "menor", de Andoain) (el padre fue también arrendatario de Leizaur desde antes de 1690 hasta 1703, y de Plazaola de 1699 a 1711). En 1703 los Lapeira construyeron un nuevo martinete para labrar cobre. En 1706 hicieron un contrato con Juan de Caminos (vecino de Santa Catalina, Donostia): Caminos abastecía de mineral de Somorrostro a la ferrería, lo transportaba desde el puerto de Santa Catalina hasta la arragoaldea, lo calcinaba (aportando él la leña), y pagaba al macero y oficiales. Los Lapeira pagaban la renta, aportaban el carbón para la ferrería y se hacían cargo de su mantenimiento. La producción se la repartían a medias Caminos y los Lapeiras.

En 1707 cedieron el arriendo de la ferrería mayor a Martín Pérez de Balzusqueta (de Andoain, ferrón también de Inturia desde 1713), que lo mantuvo hasta 1714. En el periodo 1712-1714 el arrendamiento fue en la modalidad de "quintalaje" (pago de renta en especie). Los Lapeira siguieron como arrendadores de las dos ferrerías menores.

En 1711 se repararon las anteparas: eran de madera, asentadas sobre muros de mampostería con arcos de sillería. Las ferrerías menores se alimentaban de aire mediante haizearkas en vez de fuelles o barquines.

Vemos a Francisco de Ondarza (Asteasu) como ferrón de 1714 a 1715 (sólo un año) y a Juan de Belaunzaran (Andoain) desde 1715 hasta 1717 (dos años). En 1717 tomó el arriendo Miguel Antonio de Zugasti (Zubieta), manteniéndolo hasta 1736. Entre 1724 y 1730 Zugasti cedió la mitad del arrendamiento a Martín Iparraguirre (de Villabona). Zugasti también fue ferrón de Amasaola entre 1731 y 1736 junto con Juan Bautista Inciarte.

En 1726 se hacen reparaciones en las anteparas de madera. En 1728 se encarga el mantenimiento de la presa de madera a un carpintero.

Caserío Olaberri (2001)
Caserío Olaberri. Foto: Estitxu Cabezón (2001)

Durante un pleito mantenido por la familia Oquendo (marqueses de San Millán desde 1688) contra Andoain, con el fin de recuperar antiguas pertenencias que se habían separado del mayorazgo de Engómez, los Oquendo reclamaban para sí la mitad de la ferrería de Olaberria (que estaba labrante) en vez de la de Urriolondo (germada hacía tiempo, y que era la que había pertenecido a Engómez). Diversas pruebas periciales y "vistas de ojos" sobre el terreno demostraron lo contrario. Este pleito se alargó desde 1674 hasta 1762.

De un documento relacionado con dicho pleito, y fechado en 1736, extraemos los siguientes datos, muy ilustrativos: «... debajo del contexto del tejado de esta dha herrería de Olaverria Igueribia se halla casa de habitar que sus cimientos y paredes maestras por todas partes son de piedra y la una pared sirve para dha herrería... y una de dhas paredes sirve para la división de la herrería y de la casa aunque como está dicho están debajo de un contexto de un tejado, y hechas a un tiempo casa y herrería y arrimada a dha herrería se halla un martinete de labrar cobre... y junto se halla otro martinete de achicar hierro... Los cuales dhos martinetes son fabricados por la villa de Andoain como de cuarenta años a esta parte con corta diferencia;... dha herrería principal y casa... había sido y era propiedad de la dha villa y que a su costa y misión la habían hecho y fabricado de nuevo...».

Juan Bautista Inciarte (Andoain, ferrón de Inturia y de Amasaola) fue arrendatario entre 1736 y 1744.

En 1742 se había construido la presa nueva de piedra. Este mismo año hubo que reforzar el canal con un muro de 2,2 m de grosor y 20 m de largo.

En 1744 tomó el arriendo Juan Angel de Ansa, de Andoain, hasta 1748, año en el que pasó a Juan Bautista de Argote (Andoain), que trabajó la ferrería hasta 1759. En el periodo 1755-1759 compartió el arrendamiento con Pedro Isasa (Andoain).

En 1751 se hicieron reparaciones en las anteparas de madera. En 1752 se enlosó la parte superior de la presa de piedra.

En una relación de ferrerías de 1752 se dice: "Andoain.- Hay una llamada Olabarría, labra seiscientos quintales, su ferrón Juan Baptista de Argote, con vena de Vizcaia".

La ferrería de Olaberria estuvo parada entre 1759 y 1762 por falta de carbón.

ex-caserío Olaberri (2005)
Ruinas del caserío Olaberri. Foto: Xabier Cabezón (2005)

Gabriel de Ameztoy fue ferrón entre 1762 y 1768. En 1762 se reconstruyó la presa de piedra, así como el depósito de madera de las anteparas. En 1765 el Marqués de San Millán, propietario de la ferrería de Inturia, cedió leña para carbón a Olaberria.

Entre 1768 y 1777 el arrendatario fue Juan Bautista de Argote (Andoain), hijo del ferrón de mediados de siglo, y entre 1777 y 1778 estuvo como ferrón Sebastián de Machimbarrena.

En 1778 parece que la ferrería necesitaba bastantes reparaciones. Hubo que apuntalar las anteparas ante la amenaza de ruina. En 1780 se hicieron reparaciones: se reforzaron los laterales del estanque, se hizo un cubo de madera para proteger del agua el horno de la fragua, etc. También se presentó un proyecto de reconstrucción de la ferrería; entre otras cosas, las nuevas anteparas serían de piedra, incluso el depósito (se aprovechaba parte de los muros de sustentación). En su lugar en 1781 se ejecutó otro proyecto del maestro Francisco de Ibero. Tenemos el dato de que las nuevas anteparas (también de piedra) medían unos 26 metros de largo.

Entre 1782 y 1788 de arrendó a Juan Bautista de Zabala (Andoain), y de 1788 a 1800 a Ignacio Antonio de Ameztoy (ferrón de Inturia entre 1767 y 1803). Desde 1800 hasta 1803 el ferrón fue Pedro de Orella (Andoain), y en 1803-1806 Juan Miguel de Zatarain (Urnieta). En 1807 la tomó en arriendo José Echeberria, pero un año más tarde (1808) vuelve a arrendarse (ignoro el nombre del arrendatario).

La villa de Andoain (propietaria de la ferrería) enajenó la Ferrería nueva   [Olaberria] en 1810, siendo el comprador Fco. Angel Ichaso Asu, el cual pagó 55.000 reales de vellón. La ferrería pasaba así a manos particulares. Estas ventas de propiedades municipales fueron para sufragar los gastos de las guerras de principios del siglo XIX.


¿Restos? actuales del caserío. Foto: Xabier Cabezón (2016)

Los datos que cita BENGOECHEA referentes a 1845 son muy interesantes. Sabemos que «...pertenecía a D.ª Francisca de Zuluaga, Vda. de D. Manuel Joaquín de Yguerabide, quien tuvo que realizar numerosos desembolsos, ya que la ferrería sufrió destrozos por las opiniones liberales del propietario durante la primera guerra carlista...». La ferrería era importante, pues «...su fabricación alcanzaba anualmente los tres mil quinientos quintales de hierro en barras de cien libras castellanas, produciendo también mil doscientos cincuenta quintales de clavazón de carros, construcción de buques y de obras. Esta fabricación tenía el valor de quinientos cincuenta mil reales de vellón y ocupaba a unos cien hombres con un jornal diario de siete reales...». Y ello cuando habían desaparecido ya la mayoría de las ferrerías. Su descripción es particularmente interesante: «...tenía una fragua a la catalana para fundir el hierro con pistones cilíndricos de piedra movidos por una rueda hidráulica con una fuerza de dieciséis caballos, un mazo movido de otra rueda con una fuerza de treinta caballos, un martinete de tirar el hierro, otro martinete con fragua sostenido con el viento de una trompa, un mazo movido para relabro del hierro por una rueda hidráulica de la fuerza de veinte caballos, siendo el total de la misma de ciento sesenta caballos».

El autor anterior menciona también la estadística industrial de la provincia de 1862 «...la ferrería de Olaberría seguía utilizando como fuerza motriz la hidráulica, con dos paletas planas, que producían una fuerza de veintiocho caballos de vapor [probablemente cada rueda],que funcionando de doscientos a doscientos cuarenta días al año, de veinte a veinticuatro horas diarias, lograba una producción de cincuenta libras (24,60 Kgrs.). Estos datos nos permiten confirmar el descenso en la producción de esta ferrería, lo que nos hace pensar que la crisis que afectaba a este sector tenía también sus repercusiones en la única ferrería local». En un cuadro adjunto aparece como "Ferrería a la catalana".

En 1881 se realizó la primera publicación anual de matrículas industriales en Gipuzkoa. La ferrería de Olaberria ya no aparece.

En los registros de propiedad del siglo XX y principios del XXI (2011) la que fue ferrería aparece como convertida en molino.


REFERENCIAS

(Ver Bibliografía)

BENGOECHEA, J.: La incorporación de Andoain..., pp. 146, 153 y 154.

CARRIÓN, I.: La siderurgia Guipuzcoana en el siglo XVIII, pp. 54-58, 156-163, 180, 183, 232-235, 238-240, 252, 350 y 365.

DÍEZ DE SALAZAR, L.M.: Ferrerías guipuzcoanas..., pp. 250 y 251.

ETURA, J.A.: Andoain en el siglo XVII..., pp. 36-38.

GARMENDIA, J.: De Etnografía vasca..., p. 205.

INSAUSTI, S.: Villabona-Amasa, p. 38 .

IRAZU, I.: Ingurua ezagutzen - Conociendo el entorno, pp. 167, 171, 175 y 320B.

OTAEGUI, K.: La primera guerra carlista en Andoain, pp. 98 y 104.

TELLECHEA, J.I.: Ferrerías Guipuzcoanas a fines del siglo XV, p. 102.


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Última actualización: 10/11/2017