Xabier Cabezón

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Ferrería de Olaberria

Tipo

Ferrería hidráulica.


Nombre

Significa literalmente la ferrería nueva.

En un principio aparecía como OLABERRIA. Desde la reconstrucción de 1579 se le conoció también como IGUERIBIA, con diversas variantes para este nombre (IERIBIA, YERIBIA, YGUERIVIA) y como OLABERRIA IGUERIBIA (o sus variantes). Cerca de Olaberria existió el topónimo Iguerabide.

Caserío Olaberri (2001)
Caserío Olaberri. Foto: Estitxu Cabezón (2001)

El nombre de Olaberria para una ferrería no es nada original. En Gipuzkoa hubo también ferrerías de Olaberria (Olaberri) en Aia, Azpeitia, Hernani, Irun, Legazpi, Oiartzun y Zegama; también la de Areso (en el Leitzaran) disfrutaba de este original nombre.


Contenido:


Situación

Presa de madera (ETRS89/WGS84 30T):
43º 11' 48.5" N , 2º 0' 40.2" W - Alt. 76 m
X. 580.340 Y. 4.783.145 Z. 76

Entre los términos municipales de Villabona y Andoain.

Río Leitzaran, a 3,77 km de su desembocadura, a 50 m aguas abajo de la presa de la central de Olaberria y a 150 m arriba de la presa de piedra.

Presa de piedra (ETRS89/WGS84 30T):
43º 11' 52.0" N , 2º 0' 44.4" W - Alt. 76 m
X. 580.245 Y. 4.783.255 Z. 76
El estribo izquierdo se encontraba en el término municipal de Villabona, y el derecho en el de Andoain.

Río Leitzaran, a 3,6 km de su desembocadura, a 180 m aguas arriba de la ferrería, bajo el caserío Presaburu.

Caserío Olaberri (ETRS89/WGS84 30T):
43º 11' 57.2" N , 2º 0' 49.2" W - Alt. 71 m
X. 580.135 Y. 4.783.410 Z. 71

Término municipal de Andoain, Gipuzkoa.

Río Leitzaran, orilla derecha, a 3,3 km de la desembocadura. A 100 m al N del arroyo Katalansoro.

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Acceso

Desde Andoain, por la vía verde del Plazaola o por carretera, se llega hasta Otegieta (parque recreativo); desde aquí se continúa por el sendero SL-GI 55 Lizarkolako kanala.


Restos actuales

La ferrería cuyos restos hemos conocido es la construida en el lugar denominado Igeribia (Igueribia, Ieribia, Yeribia, Yguerivia...). Existe la posibilidad de que hasta 1579 se encontrase en otro lugar diferente.

Presa de madera:

Hasta aproximadamente 1742 la presa de la ferrería de Olaberria estuvo construida con madera.

Sus restos se encuentran a unos 50 metros aguas abajo de la presa de la central de Olaberria (Laborde). Son visibles debido a la demolición de la presa de la central de Otita en 2015 y la consecuente desaparición del embalse que los cubría.

Su estado de conservación es muy malo. Es una zona con grandes bloques de piedra arrastrados por el agua. Por si no fuera suficiente, hace pocos años han circulado unas excavadoras para realizar obras en la orilla opuesta.

En la actualidad quedan dos estructuras, una de mortero y troncos y otra de tablones.

Estructura de mortero

Se trata de un muro de mortero negro. El agregado se compone de escorias de ferrería picadas de tamaño grava, mientras que el aglomerante está hecho con cal viva y polvo de mineral quemado.

Antigua presa de la ferrería de Olaberria.
Vista general de la estructura de mortero. A la izquierda, la presa de la central. Foto: Xabier Cabezón (2016)

El muro tiene unos refuerzos consistentes en maderos verticales clavados en el suelo (entre 25 y 40 cm de diámetro) por la cara interior, y otros maderos inclinados (de unos 20 cm de diámetro) por el frente o cara exterior que los sujetan a modo de contrafuerte. Han subsistido 4 maderos verticales (con separaciones entre ellos de 1,8 a 2,7 metros) y dos inclinados.

Hoy es visible la parte derecha de la estructura en una longitud de 10 metros. Tiene una altura que no supera el metro, y una anchura de 50 cm (en algunos puntos se alcanzan los 60). Es recta, con una inclinación de unos 40º con respecto al eje de la corriente. Bajo el agua se aprecia su continuación hacia la orilla izquierda.

Estructura de tablones

A 6 metros aguas arriba de la estructura de mortero sobresalen del suelo unas pocas tablas, restos de una estructura de madera. Hoy día quedan tres pequeños grupos de tablas. El de más a la derecha tiene 70 cm de largo y sólo asoma 22 cm en la arena; las tablas están casi verticales. El siguiente grupo (a metro y medio del anterior) tiene cuatro tablas algo más gruesas, a lo largo de 78 cm, y la parte visible tiene 35 cm de largo. A dos metros a la izquierda hay un tercer grupo de tablas, informes y estropeadas, en una longitud de metro y medio.

Espacio intermedio

Entre las dos estructuras, pero más próximos a la de tablones, hay varios maderos que por su forma (alguna cara plana) son también atribuibles a la presa. Su tamaño oscila entre 1 y 7 metros de largo, y anchuras de 15 a 25 cm. Algunos están sumergidos, mientras que otros quedan fuera del agua cuando el río tiene poco caudal. Destaca un tronco de 2 metros de largo, que en su parte central tiene una escotadura de ensamblaje con un clavo de hierro (20x24 mm de sección y 80 mm fuera del tronco).

La presa

Probablemente estas estructuras formaron parte de una presa mixta, con una parte de los cimientos de hormigón y el resto de la estructura de madera.

Estas presas solían ser de sección trapezoidal, con el paramento inclinado aguas arriba y el vertical aguas abajo. La cimentación se hacía anclando y clavando al fondo una serie de maderos gruesos colocados transversalmente, llamados zapatas o ardiak.

A partir de la cimentación, la técnica constructiva consistía en ir apilando capas de maderos longitudinales (ordotsak o machos) y transversales (ardiak o hembras), fuertemente ensamblados entre sí y clavados. El interior de la estructura se rellenaba con piedras y cascajo. El paramento inclinado se cubría con gruesos tablones de madera, mandios o violas.

En la presa de Olaberria la estructura de hormigón se correspondería con un refuerzo de la cimentación, ya que estaba colocada en el frente aguas abajo. Los tablones que asoman 6 metros aguas arriba serían restos del paramento inclinado, mientras que los maderos de la zona intermedia habrían formado parte del entramado interno.

La longitud total de esta presa era de 35 metros aproximadamente, y medía 6 metros de anchura.

Tablas de la antigua presa de la ferrería de Olaberria.
Tablones de la presa primitiva de madera. Foto: Xabier Cabezón (2016)

Presa de piedra:

Hacia 1742 se había construido una presa nueva de piedra, en sustitución de la de madera; en 1752 se cubrió con losas su coronación. En 1762 fue reconstruida. Entre 1867 y 1905 fue el molino harinero de Olaberria quien se benefició de la presa.

Su longitud en la coronación era de 40 metros, con 4 metros de altura.

En 1906 la presa fue desmontada, y sobre su cimentación se levantó otra nueva (también de piedra) para la central hidroeléctrica de Otita. Desde 1978 hasta 2009 fue aprovechada por la piscifactoría Truchas Erreka.

Esta nueva presa fue demolida en 2015. Sólo queda la huella de su cimentación.

Canal:

El canal se derivaba de la presa de madera lateralmente por la margen derecha. Medía en total 330 metros, de los que los primeros 200 iba por la orilla.

En 1742 se construyó la presa de piedra, a 150 metros aguas abajo de la de madera. Sus aguas se derivaban también por la derecha por el mismo canal, del que a partir de entonces sólo se utilizaron los últimos 180 metros.

A 2,5 metros aguas abajo del extremo derecho de la presa de madera se conservan los restos de una pared, hecha con mortero negro similar al de la presa . Es visible en una longitud de 5,5 metros, pues luego se entierra en la orilla. Tiene una anchura de 45-70 cm y está inclinada unos 10º con respecto al eje de la corriente. Corresponde a la toma de aguas e inicio del canal de derivación.

El tramo del canal original comprendido entre las dos presas está casi irreconocible. Se aprecia que debió de estar excavado en el terreno. Actualmente está cubierto por tierra y piedras.

Burdina Taldea localizó en 2016 más restos del muro del canal de la ferrería unos metros al N de la presa de Otita, construido con el mismo mortero negro que la presa.

El segmento entre la presa de piedra y el molino sucesor de la ferrería fue aprovechado por la central de Otita en 1906. Para ello se amplió, y se prolongó hasta el emplazamiento de la central, cerrándolo con un muro de mampostería revocada.

En 2015 el tramo del canal que fue aprovechado por la central fue colmatado, utilizándose actualmente como camino.

Anteparas:

Hasta 1781 el depósito de las anteparas era de madera, y estaba sustentado por muros de mampostería con arcos de sillería. En 1782 se reconstruyeron totalmente de piedra, incluido el depósito, con una longitud de 26 metros.

No queda vestigio alguno.

Arragoas:

Este elemento era bastante común en las ferrerías, aunque no suele estar muy documentado. Son unos hornos, normalmente bastante primitivos, en los que se “cocía” o calcinaba la vena (el mineral) para quitar la humedad, hacer más deleznable el mineral para trabajarlo mejor y, en el caso de los carbonatos, eliminar el carbono. A menudo las arragoas eran hoyos cavados en el terreno.

Así ocurría, por ejemplo, en 1742 en Olaberria, donde había dos hoyos o agujeros para arraguas.

No queda ninguna huella de estos dispositivos.

Maderos que sujetan la presa de hormigón.
Maderos de refuerzo de la estructura de hormigón. Foto: Xabier Cabezón (2016)

Fábrica:

En 1736 la ferrería mayor y la vivienda estaban adosadas, con una pared medianera común y bajo el mismo tejado. Pegando a la ferrería mayor había una ferrería menor o martinete para achicar hierro, a la que se añadió posteriormente otro martinete de labrar cobre.

Hasta mediados de los años 70 se conservó al E del caserío Olaberri un recinto tapiado de 19 x 26 metros, adosado a la casa Olaetxe. La parte oriental del recinto era limítrofe con el canal del molino, canal que había sido de la ferrería. La hipótesis más probable es que la fábrica estuvo ubicada en ese lugar (aunque la tapia pudo ser posterior).

Las anteparas, de 26 metros de largo, ocuparían el lado E de la ferrería. A continuación habría un recinto donde estarían los fuelles (o los émbolos), el horno, el martillo con su yunque y los martinetes. Y la parte occidental de la ferrería alojaría las carboneras, almacenes y otras dependencias.

Cuando se construye en 1867 el molino nuevo, la ferrería continuaba en su estado original, aunque llevaba ya cinco años inactiva.

No queda ningún vestigio de las anteparas ni de la fábrica. Así sucedía ya en 1977, antes de comenzar las obras de la piscifactoría “Truchas Erreka”.

Vivienda:

En la ferrería de Olaberria podemos hablar de al menos dos viviendas diferentes. Por un lado, la que estaba integrada en la propia ferrería, y por otro un edificio que ha llegado casi hasta nuestros días, reconvertido en caserío.

Vivienda integrada en la ferrería

En un documento de 1736 se dice: «... debajo del contexto del tejado de esta dha herrería de Olaverria Igueribia se halla casa de habitar que sus cimientos y paredes maestras por todas partes son de piedra y la una pared sirve para dha herrería... y una de dhas paredes sirve para la división de la herrería y de la casa aunque como está dicho están debajo de un contexto de un tejado, y hechas a un tiempo casa y herrería...»

Es decir, en el mismo edificio y compartiendo tejado se encontraban la ferrería y la vivienda, separadas por una pared medianera. Todo el edificio era de piedra.

Al igual que ocurre con la ferrería, no existe ningún rastro de esta edificación.

Caserío Olaberria

Se trataba de una edificación exenta, es decir, no estaba adosada a ninguna otra construcción. Por lo tanto se trataba de una vivienda diferente de la anterior.

Según Moraza (2022) podría haber sido en principio una construcción accesoria de la ferrería, reconvertida posteriormente en caserío.

Sin embargo, era habitual que las ferrerías dispusiesen de terrenos con manzanales, huertas, ganado, etc. para su propio abastecimiento, en cuyo caso este caserío habría sido la vivienda de dicha explotación agropecuaria.

El caserío era de planta rectangular, de unos 9 x 15 metros. Tenía planta baja, primera planta y ganbara, con un tejado a dos aguas. Era de mampostería, con abundantes escorias a modo de mampuestos, caravista en la planta baja y encalado en el resto. Los esquinales eran de sillarejo. La primera planta de la fachada E estaba formada por un entramado de madera, con la mayor parte de los paños verticales. Moraza indica que era un modelo constructivo muy popular en el siglo XVII.

El caserío quedó gravemente dañado por un incendio en 2004, y sus pocos restos aún han mermado más con las inundaciones de febrero de 2015 y la remodelación de la zona en 2016.

Olaetxe

A unos metros al NE del caserío Olaberri había otra edificación más pequeña, de 6 x 13 metros, bastante antigua. Era conocida en la zona como Olaetxe, y era adyacente al recinto tapiado que se relaciona con la fábrica de la ferrería.

Como vivienda, caben varias posibilidades:
—Que procediese de la vivienda que estuvo pegada a la ferrería bajo el mismo tejado (la vivienda de la ferrería propiamente dicha).
—Que fuera una antigua dependencia de la ferrería (martinete, almacén, etc.) convertida en vivienda. En tal caso, Moraza sugiere que su nombre original habría sido Olatxo.

Olaetxe fue derribado totalmentre hacia 1998 para construir el pabellón de almacenamiento de la piscifactoría.

Hay que reseñar que con el nombre de Olaetxea también se ha conocido al caserío Olaberria.

Tronco de la presa de madera, con escotadura y un clavo.
Madero con una escotadura y un clavo de hierro. Foto: Xabier Cabezón (2016)

Molino:

Al igual que la mayoría de las ferrerías, la de Olaberria disponía también de un molino harinero para uso propio.

En 1615 había un molino entre las instalaciones de la ferrería de Olaberria, ambos propiedad del concejo de Andoain.

En 1665 se cita el molino de Olaberria en los libros parroquiales de Andoain.

Al desaparecer las ruinas de la ferrería se borraron igualmente los rastros de este molino.

Molino nuevo

José Antonio Echeveste (Andoain) construyó en 1867 un molino harinero de nueva planta aprovechando la presa y traída de aguas de la antigua ferrería, ya parada. El terreno y los derechos sobre el agua se los traspasó el anterior propietario de la ferrería, Francisco Fano.

El molino permaneció activo al menos hasta 1905, cuando la presa, el canal y los terrenos se destinaron a la nueva central eléctrica de Otita.

El molino tenía una planta rectangular de 7 x 8 metros, y se situaba a 10 metros al E de la casa Olaetxe. Los restos del molino se mantuvieron de pie hasta 1980, cuando desapareció totalmentre por las obras de la piscifactoría.


Notas históricas

El 8-X-1468 Enrique IV concedió los derechos de albalá y diezmo viejo de varias ferrerías a Martín de Alquiza, vecino de Arnani [sic]. Posteriormente éste renunció en favor de Nicolás de Guevara, al que se los dieron los Reyes Católicos. Aparecen Barrenola, Esquilto, Mustar y Olaberria en el Leyçaran.

En noviembre de 1571 estaba arrendada a Esteban de Galardi, el cual era también arrendador de la Ferrería de Amasaola.

Hacia 1579 parece que la ferrería de “Olaberria Ieribia” fue reconstruida (por su propietario, el concejo de Andoain). La reconstrucción tanto de la ferrería como de la presa la llevó a cabo su arrendatario Juanes de Egúzquiza, con un costo de más de 782 ducados. El 5-II-1580 los maestros carpinteros Domingo de Lagarbarrena (Aduna) y Martín de Arbiza (Sorabilla) examinaron las obras de carpintería de “Yeribia”. Para cubrir la deuda con Egúzquiza Andoain le arrendó la maquilla (un impuesto) de sus molinos, hipotecándolos por 16 años.

El hecho de que hasta esta fecha la ferrería fuese conocida sólo como Olaberria, y a partir de ella apareciese Igeribia de forma casi sistemática, haría pensar en una mudanza de lugar y no sólo una reconstrucción.

Presa de madera de Olaberria
Los tablones en primer término, y la estructura de mortero detrás, ya en el agua. Foto: Xabier Cabezón (2017)

Se arrienda de nuevo la ferrería de Olaberria a Juanes de Egúzquiza en 1588.

Para hacer frente a los grandes gastos concejiles en 1592 se realiza un nuevo arrendamiento por 8 años de la ferrería mayor y menor de Yeribia a los hermanos Martín y Martín Pérez de Egúzquiza (hijo de Juanes, que sigue siendo acreedor del concejo), a Martín de Isturizaga y a Joanes de Egoabil.

La ferrería menor era un martinete que no había empezado a labrar por falta de carbón. Martín de Isturizaga construyó las anteparas del martinete en 1593.

En 1596 vemos que Martín de Egúzquiza (hijo del difunto Juanes) seguía reclamado una deuda de 3000 ducados, a lo que el concejo se oponía aduciendo que se había aprovechado muchos años de la ferrería de “Herivia” y montes jarales, así como de la renta de los molinos de la villa.

La ferrería mayor estaba parada en 1612 por falta de arrendatario. El martinete sí estaba arrendado. Volvió a arrendarse de nuevo en 1614 a Martín de Isturizaga (alcalde de Andoain), quien tuvo que reparar las anteparas.

En 1615 la “herrería de Yerivia” y su molino aparecen entre las propiedades del concejo de Andoain. También se le llama Olaberria.

Juan Pérez de Miner (Hernani) y su hijo Sebastián de Miner aparecen en 1618 como arrendatarios por 6 años de las ferrerías mayor y menor, con su casa de vivienda, prados, apacentamiento de ganado y leña para la arragua, así como monte para carbón.

El concejo de Andoain arrendó la ferrería de Yeribia en 1632 a Juan López de Anbulodi (vecino de Hernani). Había “herrería mayor y menor”. Se hicieron diversas reparaciones.

En 1636 la Villa hipotecó junto con otros bienes “...la ferrería de Yeribia y sus martinetes, montes...”. En 1648 se hicieron diversas reparaciones.

En 1684 vemos como ferrón a Juan de Berrozpe.

En 1690 se menciona la ferrería de “Olaverría Yguerivia, qu'es propia de la dicha villa”. Su ferrón en 1693, Juan de Echagoien, mandó hacer todo género de herramientas para un martinete que se había fabricado en la herrería menor.

Miguel de Arze (Andoain) fue su ferrón entre 1696 y 1702.

Cara exterior de la presa de Otita
Cara exterior de la presa de Otita, ya desaparecida. Foto: Xabier Cabezón (2013)

Entre 1702 y 1707 el arriendo de la ferrería lo tuvieron los Pedro Lapeira padre e hijo (“mayor” y “menor”, de Andoain) (el padre fue también arrendatario de Leizaur desde antes de 1690 hasta 1703, y de Plazaola de 1699 a 1711). En 1703 los Lapeira construyeron un nuevo martinete para labrar cobre. En 1706 hicieron un contrato con Juan de Caminos (vecino de Santa Catalina, Donostia): Caminos abastecía de mineral de Somorrostro a la ferrería, lo transportaba desde el puerto de Santa Catalina hasta la arragoaldea, lo calcinaba (aportando él la leña), y pagaba al macero y oficiales. Los Lapeira pagaban la renta, aportaban el carbón para la ferrería y se hacían cargo de su mantenimiento. La producción se la repartían a medias Caminos y los Lapeiras.

En 1707 cedieron el arriendo de la ferrería mayor a Martín Pérez de Balzusqueta (de Andoain, ferrón también de Inturia desde 1713), que lo mantuvo hasta 1714. En el periodo 1712-1714 el arrendamiento fue en la modalidad de “quintalaje” (pago de renta en especie). Los Lapeira siguieron como arrendadores de las dos ferrerías menores.

En 1711 se repararon las anteparas: eran de madera, asentadas sobre muros de mampostería con arcos de sillería. Las ferrerías menores se alimentaban de aire mediante haizearkas en vez de fuelles o barquines.

Vemos a Francisco de Ondarza (Asteasu) como ferrón de 1714 a 1715 (sólo un año) y a Juan de Belaunzaran (Andoain) desde 1715 hasta 1717 (dos años). En 1717 tomó el arriendo Miguel Antonio de Zugasti (Zubieta), manteniéndolo hasta 1736. Entre 1724 y 1730 Zugasti cedió la mitad del arrendamiento a Martín Iparraguirre (de Villabona). Zugasti también fue ferrón de Amasaola entre 1731 y 1736 junto con Juan Bautista Inciarte.

En 1726 se hacen reparaciones en las anteparas de madera. En 1728 se encarga el mantenimiento de la presa de madera a un carpintero.

Durante un pleito mantenido por la familia Oquendo (marqueses de San Millán desde 1688) contra Andoain, con el fin de recuperar antiguas pertenencias que se habían separado del mayorazgo de Engómez, los Oquendo reclamaban para sí la mitad de la ferrería de Olaberria (que estaba labrante) en vez de la de Urriolondo (germada hacía tiempo, y que era la que había pertenecido a Engómez). Diversas pruebas periciales y “vistas de ojos” sobre el terreno demostraron lo contrario. Este pleito se alargó desde 1674 hasta 1762.

De un documento relacionado con dicho pleito, y fechado en 1736, extraemos los siguientes datos, muy ilustrativos: «... debajo del contexto del tejado de esta dha herrería de Olaverria Igueribia se halla casa de habitar que sus cimientos y paredes maestras por todas partes son de piedra y la una pared sirve para dha herrería... y una de dhas paredes sirve para la división de la herrería y de la casa aunque como está dicho están debajo de un contexto de un tejado, y hechas a un tiempo casa y herrería y arrimada a dha herrería se halla un martinete de labrar cobre... y junto se halla otro martinete de achicar hierro... Los cuales dhos martinetes son fabricados por la villa de Andoain como de cuarenta años a esta parte con corta diferencia;... dha herrería principal y casa... había sido y era propiedad de la dha villa y que a su costa y misión la habían hecho y fabricado de nuevo...».

Juan Bautista Inciarte (Andoain, ferrón de Inturia y de Amasaola) fue arrendatario en 1736 (por seis años) y 1742 de la ferrería mayor y los dos martinetes (uno para labrar cobre y el otro para hierro). En la ferrería había dos hoyos o agujeros para arraguas.

En 1742 se había construido la presa nueva de piedra. Este mismo año hubo que reforzar el canal con un muro de 2,2 m de grosor y 20 m de largo.

En 1744 tomó el arriendo Juan Angel de Ansa, de Andoain, hasta 1748, año en el que pasó a Juan Bautista de Argote (Andoain), que trabajó la ferrería hasta 1759. En el periodo 1755-1759 compartió el arrendamiento con Pedro Isasa (Andoain).

En 1751 se hicieron reparaciones en las anteparas de madera. En 1752 se enlosó la parte superior de la presa de piedra.

En una relación de ferrerías de 1752 se dice: “Andoain.- Hay una llamada Olabarría, labra seiscientos quintales, su ferrón Juan Baptista de Argote, con vena de Vizcaia”.

La ferrería de Olaberria estuvo parada entre 1759 y 1762 por falta de carbón.

ex-caserío Olaberri (2005)
Ruinas del caserío Olaberri. Foto: Xabier Cabezón (2005)

En 1762 se reconstruyó la presa de piedra, así como el depósito de madera de las anteparas. ver notas mías a lápiz

Gabriel de Ameztoy fue ferrón entre 1762 y 1768. En 1765 el Marqués de San Millán, propietario de la ferrería de Inturia, cedió leña para carbón a Olaberria.

Entre 1768 y 1777 el arrendatario fue Juan Bautista de Argote (Andoain), hijo del ferrón de mediados de siglo, y entre 1777 y 1778 estuvo como ferrón Sebastián de Machimbarrena.

En 1778 la ferrería estaba en malas condiciones. Hubo que apuntalar las anteparas ante la amenaza de ruina.

Entre 1780 y 1781 se realizó una gran reparación: se reforzaron los laterales del estanque, se hizo un cubo de madera para proteger del agua el horno de la fragua, etc. También se presentó un proyecto de reconstrucción de la ferrería; entre otras cosas, las nuevas anteparas serían de piedra, incluso el depósito (se aprovechaba parte de los muros de sustentación). En su lugar en 1781 se ejecutó otro proyecto del maestro Francisco de Ibero. Tenemos el dato de que las nuevas anteparas (también de piedra) medían unos 26 metros de largo.

Entre 1782 y 1788 de arrendó a Juan Bautista de Zabala (Andoain), y de 1788 a 1800 a Ignacio Antonio de Ameztoy (ferrón de Inturia entre 1767 y 1803). Desde 1800 hasta 1803 el ferrón fue Pedro de Orella (Andoain), y en 1803-1806 Juan Miguel de Zatarain (Urnieta). En 1807 la tomó en arriendo José Echeberria, pero un año más tarde (1808) vuelve a arrendarse (ignoro el nombre del arrendatario).

La villa de Andoain (propietaria de la ferrería) enajenó la Ferrería nueva [Olaberria] en 1810, siendo el comprador Francisco Ángel Ichaso Asu, el cual pagó 55.000 reales de vellón. La ferrería pasaba así a manos particulares. Estas ventas de propiedades municipales fueron para sufragar los gastos de las guerras napoleónicas de principios del siglo XIX.

Restos del caserío Olaberri
¿Restos? actuales del caserío. Foto: Xabier Cabezón (2016)

Según Bengoechea (1990), en 1845 «...pertenecía a D.ª Francisca de Zuluaga, Vda. de D. Manuel Joaquín de Yguerabide, quien tuvo que realizar numerosos desembolsos, ya que la ferrería sufrió destrozos por las opiniones liberales del propietario durante la primera guerra carlista...». La ferrería era importante, pues «...su fabricación alcanzaba anualmente los tres mil quinientos quintales de hierro en barras de cien libras castellanas, produciendo también mil doscientos cincuenta quintales de clavazón de carros, construcción de buques y de obras. Esta fabricación tenía el valor de quinientos cincuenta mil reales de vellón y ocupaba a unos cien hombres con un jornal diario de siete reales...». Y ello cuando habían desaparecido ya la mayoría de las ferrerías.

La ferrería «...tenía una fragua a la catalana para fundir el hierro con pistones cilíndricos de piedra movidos por una rueda hidráulica con una fuerza de dieciséis caballos, un mazo movido de otra rueda con una fuerza de treinta caballos, un martinete de tirar el hierro, otro martinete con fragua sostenido con el viento de una trompa, un mazo movido para relabro del hierro por una rueda hidráulica de la fuerza de veinte caballos, siendo el total de la misma de ciento sesenta caballos».

1862 es el último año documentado con la ferrería en funcionamiento. En la estadística industrial de la provincia de dicho año (Bengoechea, 1990) «...la ferrería de Olaberría seguía utilizando como fuerza motriz la hidráulica, con dos paletas planas, que producían una fuerza de veintiocho caballos de vapor [probablemente cada rueda],que funcionando de doscientos a doscientos cuarenta días al año, de veinte a veinticuatro horas diarias, lograba una producción de cincuenta libras (24,60 Kgrs.). Estos datos nos permiten confirmar el descenso en la producción de esta ferrería, lo que nos hace pensar que la crisis que afectaba a este sector tenía también sus repercusiones en la única ferrería local». En un cuadro adjunto aparece como "Ferrería a la catalana".

En 1867 el propietario, Francisco Fano, cedió a José Antonio Echeveste (Andoain) una parcela de “terreno suficiente para la construcción de un molino arinero” de nueva planta. También podía disfrutar de los derechos de agua de la antigua ferrería, que se mantuvo en su estado original (aunque inactiva).

El molino permaneció activo al menos hasta 1905, cuando la presa, el canal y los terrenos se destinaron a la nueva central eléctrica de Otita. Los restos del molino se mantuvieron de pie hasta finales de los años 70.


REFERENCIAS

(Ver Bibliografía)

Aguirre Sorondo, A. (1988). Tratado de Molinología (Los molinos de Guipúzcoa). San Sebastián: Eusko Ikaskuntza. p.302.

Artiach Camacho, S. (2010). “El contrato de arrendamiento en la historia de Andoain (siglos XVI-XIX)”. En: Leiçaur 11. Andoain: Andoaingo Udala, 9-112. pp.45-57.

Ayerbe Irizar, M.R. (1996). “Bienes, propios y servicios de Andoain”. En: Leyçaur 0. Andoaingo Udala, 175-237. pp. 176-179.

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Última actualización: 28/10/2024


Xabier Cabezón - licencia CC-BY-NC-SA

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